EL GOBIERNO EVALÚA IR A LA CORTE DE LA HAYA PARA RESOLVER EL CONFLICTO DIPLOMÁTICO CON CHILE

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VAL17 SKOPJE (MACEDONIA) 13.12.08 La española Macarena Aguilar Díaz (i) marca ante la presencia de la alemana Nina Worz (d) durante el partido de semifinales de los Campeonatos Europeos de Balonmano Femenino, disputado contra España en Skopje (Macedonia), el 13 de diciembre de 2008. EFE/Georgi Licovski MACEDONIA BALONMANO

El 23 de agosto de 2021, Sebastián Piñera suscribió un decreto con texto críptico que se publicó en el Diario Oficial de la República de Chile con la nomenclatura CVE 2000795. El decreto tiene siete considerandos, un artículo con tres incisos, y las firmas de Andrés Allamand, ministro de Relaciones Exteriores, y de Baldo Prokurica Prokurica, ministro de Defensa.

El jefe de Estado oscila entre convocar a un tribunal ad hoc o hacer una presentación legal en la Corte de la Haya.

La decisión del Presidente chileno desconoce los acuerdos sobre Hielos Continentales de 1998 y el tratado de Paz y Amistad de 1984. Con su decreto del 23 de agosto, a pocos meses de terminar su mandato, Piñera intenta apropiarse de 1.000 kilómetros cuadrados de una zona de los Hielos Continentales que ya estaba delimitada y sumar otros 5.000 kilómetros cuadrados al territorio de Chile que pertenece a la plataforma continental de la Argentina.

Es más: el decreto CVE 2000795 avanza también sobre 20.000 kilómetros cuadrados en las cercanías de las Islas Malvinas que son patrimonio común de la humanidad, y que abre una hendija jurídica para disputar a la Argentina sus propios derechos sobre la Antártida.

Después de evitar un conflicto armado por la pertenencia de tres islas ubicadas en el Canal de Beagle, Argentina y Chile negociaron un acuerdo de Paz y Amistad en 1984 que fue avalado por Juan Pablo II y firmado por el gobierno de Raúl Alfonsín y la dictadura de Augusto Pinochet.

La ofensiva diplomática chilena se corona en un lenguaje cerrado, frío y apenas descifrable para expertos que trabajan a los dos lados de la Cordillera de los Andes. Y todo se formaliza con un decreto que apenas tiene un artículo y tres incisos.

Ese simple artículo le permite a Piñera ampliar de hecho el territorio chileno, irrumpir en una zona de la Antártida que no le pertenece a Chile y perseguir ingresos millonarios en petróleo y crustáceos.

El Tratado de Paz y Amistad de Argentina y Chile establece que la medianera entre ambos países es el meridiano a 67 grados y 16 minutos. Al oeste de ese meridiano, se extiende Chile; y al este, Argentina. Desde esta perspectiva geográfica, acordada por los dos estados en 1984, la Cancillería desarrolló un estudio para fortalecer los derechos sobre nuestra plataforma alsur de Tierra del Fuego.