EL GOBIERNO EVALÚA UN CAMBIO EN LA ESTRATEGIA DE VACUNACIÓN Y ACELERAR LA APLICACIÓN DE LAS SEGUNDAS DOSIS EN LOS MAYORES DE 60 AÑOS

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La variante Delta. Esa es la principal preocupación que aqueja al gobierno nacional por estas horas. Surgida en la India, la nueva cepa que está generando un fuerte impacto epidemiológico en Reino Unido, Rusia y Estados Unidos, provocó un cambio en la proyección sanitaria de la Casa Rosada. La pandemia aún no terminó, pese a los avances en el plan de vacunación que pudo mostrar la gestión de Alberto Fernández en el último mes y el discurso optimista del oficialismo sobre la pronta llegada de la nueva normalidad.

En el último Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) el Presidente decidió sumar restricciones en el control de las fronteras y limitar el ingreso de pasajeros al país. El cupo, que estaba en 2000 personas por día, se redujo a 600. Además, estipuló que quienes regresen del exterior entre el 1 de julio y el 31 de agosto, van a estar obligados a aislarse en los lugares que determinen los gobiernos locales durante 10 días.

Las nuevas medidas tienen una explicación epidemiológica. La variante Delta es supercontagiosa y podría generar una tercera ola de casos durante el invierno. En el oficialismo hay mucha preocupación por la posibilidad de que la nueva cepa rompa las barreras sanitarias nacionales, genere un salto en la cantidad de contagios y comience a haber una circulación comunitaria del virus en el país.

Frente a ese potencial escenario en el Ministerio de Salud empezaron a estudiar la posibilidad de darle prioridad al cierre del esquema de vacunación de las personas mayores de 60 años. El objetivo es concreto: aumentar la inmunización en uno de los grupos de riesgo más voluminoso.