EN EL ENTIERRO DE SU HERMANO FALLECIDO POR COVID- 19 SE CONTAGIÓ Y ESTUVO 51 DÍAS EN COMA

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“Cuando nos comunicaron que mi hermano Rafael (40) había fallecido, no aguanté y me fui con mi familia a la casa de mi madre”, relata Sergio Areco (54), aún conmovido. Jamás se imaginó que encuentro y esos abrazos, en medio del dolor por la pérdida de su hermano muerto por COVID-19, lo llevarían a pasar 50 días en coma.

“Ya trascurrieron seis meses desde que salí del hospital, y cada vez que revivo todo lo que pasó me quiebro”, reconoce. Después de haberle escapado a la muerte, Sergio vive con las secuelas de la enfermedad: jamás recuperó la capacidad respiratoria y debió volver aprender a caminar y hacer rehabilitación kinesiológica por dolores crónicos en su cadera.

Sergio es carpintero, está casado y es padre de dos adolescentes. Con dolor habla de su “familia numerosa” y recuerda: “Éramos siete hermanos. Rafa era el último varón, el más joven y se fue por esta horrible enfermedad”.

El coronavirus golpeó de lleno a la familia Areco, la sucesión de hechos comenzó a fin de julio a de 2020 cuando Rafael contrajo coronavirus en su jornada laboral, era soldador de una empresa petrolera y un compañero fue a trabajar enfermo. Ni bien aparecieron los primeros síntomas, fue internado en terapia intensiva, pero en menos de una semana falleció. “Se lo llevó muy rápido, mi hermano tenía obesidad e hipertensión, su cuerpo no resistió”, reconoce Sergio.