LA OCUPACIÓN DE CAMAS UTI PARA PACIENTES COVID-19 BAJA DE MANERA LENTA Y HAY ESCASES DE FARMACOS

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En Argentina, el número de camas de terapia intensiva ocupadas comenzó a bajar de manera lenta, pero siguen en falta analgésicos, sedantes y relajantes, es decir los fármacos que se utilizan en los pacientes complicados por cuadros severos de COVID-19 que requieren ventilación mecánica.

Los datos se desprenden del último informe de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) realizado sobre el estudio de 181 UTIs, con un total de 3.353 camas. Esto es aproximadamente una sobre cada cuatro camas de alta complejidad disponibles en el país. El trabajo también revela la situación laboral de los profesionales que trabajan en el área más sensible de clínicas y hospitales: más del 40% son monotributistas y realizan guardias de 24 horas.

La carencia no es nueva. Los médicos intensivistas, los directores de clínicas y hospitales lo están advirtiendo desde antes del comienzo de la segunda ola de COVID-19. En las Unidades de Terapia Intensiva (UTIs) hay déficit en fármacos esenciales para realizar intubaciones en pacientes que necesitan respiración mecánica.

En octubre del año pasado el sector privado de salud ya le había advertido al ministerio de Salud de la Nación y de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) sobre el faltante y “el descomunal aumento” de estos insumos “de hasta el 1.187% en los costos de fármacos esenciales para la atención de pacientes graves de Covid-19 que están internados en terapia intensiva”.