UN NUEVO ÉXODO VENEZOLANO LLEGA A ESTADOS UNIDOS EN BUSCA DE OPORTUNIDADES

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De Caracas a Del Río, Texas, hay 4100 kilómetros. Eso, que parece una gran distancia para cualquiera, es lo que se deben transitar, a merced de todo, centenares de migrantes venezolanos para llegar a Estados Unidos. Esa es la travesía que están dispuestos a afrontar para irse de una tierra que expulsa hacia una vida posible. Lo hacen, en el mejor de los casos, volando a alguna ciudad de México para luego atravesar tramos a pie, durmiendo en terminales y parajes y rogando al cielo no caer en manos de los tantos grupos criminales que operan en esos territorios de nadie. Estafas, robos, secuestros y extorsiones están a la orden del día.

Una nota reciente del periodista Joshua Goodman, de la agencia Associated Press (AP), consignó que, según los datos oficiales, solo en el mes de mayo 7484 venezolanos fueron interceptados por la patrulla fronteriza de los Estados Unidos en la frontera Sur. Esta es una cifra récord en los 14 años de los que se tiene registro. En total, en todo el período, poco más de 17.300 venezolanos han ingresado por esa frontera de manera irregular. En ese contexto, la cifra de mayo es muy significativa.

Según los datos del informe de Tendencias Globales que realiza el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2020, los migrantes forzados -es decir, las personas que han huido de las guerras, la violencia, la persecución y la violación de los derechos humanos- sumaban casi 82,4 millones en todo el mundo. Los niños y niñas menores de 18 años representan el 42 por ciento de esa población.